viernes, 13 de julio de 2007

LA TIERRA EN MINIATURA.

Si pudiésemos reducir la población de la tierra a una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes en la actualidad, sería algo como esto:
Habría 57 asiáticos. 21 europeos. 4 personas del hemisferio oeste (norte y sur) y 8 africanos.
52 serían mujeres, 48 hombres, 70 no serían blancos, 30 serían blancos. 70 no cristianos, 30 cristianos. 89 heterosexuales, 11 homosexuales.
6 personas poseerían el 59 % de la riqueza de toda la aldea y los seis serían norteamericanos.
De las 100 personas 80 vivirían en condiciones infrahumanas. 70 serían incapaces de leer. 50 sufrirían de desnutrición. 1 persona estaría a punto de morir. 1 bebé estaría a punto de nacer.
Solamente uno tendría educación universitaria. En esta aldea, solamente una persona tendría computadora.
Al analizar nuestro mundo desde esta perspectiva tan comprimida, es cuando se hace más apremiante la necesidad de aceptación, entendimiento y educación.
Ahora reflexiona… Si te has levantado esta mañana con más salud que enfermedad, entonces eres más afortunado que los millones de personas que no sobrevivirán esta semana.
Si nunca has experimentado los peligros de la guerra, la soledad de estar encarcelado, la agonía de ser torturado, ó las punzadas de la inanición… entonces estás por delante de 500 millones de personas.
Si tienes comidas en el refrigerador, ropa en el armario, un techo sobre tu cabeza y un lugar donde dormir… eres más rico que el 75% de la población mundial.
Si guardas dinero en el banco, en tu cartera y tienes algunas monedas en la mesita… ya estás entre el 8% más rico de este mundo.
Si tus padres aún viven y están casados… eres una persona muy rara.
Si puedes leer este mensaje acabas de recibir una doble bendición. Alguien estaba pensando en ti y más aún, eres mucho más afortunado que los más de 2.000 millones de personas en este mundo que no pueden leer

1 comentario:

Nerim dijo...

Hay que reconocer que los que tenemos todo eso, nos quejemos de insignificancias y no tengamos en cuenta los millones y millones de personas que viven en la extrema pobreza.
Que afortunados somos y cuanto nos quejamos.
Un abrazo
Nerim