martes, 11 de noviembre de 2008

SOLO PARA MAYORES DE SESENTA AÑOS



Venimos del soplillo y nos andamos en la vitrocerámica digital. Y así en todo. Y lo hemos soportado. Y lo hemos conseguido en gran medida. El integrarnos, el ponernos al día. Y nadie valora el esfuerzo que hemos tenido que hacer para lograrlo.

Primero: Limpiar de telarañas un cerebro que sólo funcionaba con ideas ajenas.
Se nos decía hasta el límite lo que teníamos que hacer en cada momento. Ah! Si fuera solo hacer... También qué pensar (acordaos de los malos pensamientos).

Estábamos robotizados. Cada uno tenía un camino trazado de antemano del que no podía salirse si no quería ser el garbanzo negro de la familia. Y en aquellos tiempos, ser garbanzo negro era malísimo.

¿Y quien explica ahora a nuestros nietos qué es ser un garbanzo negro? No lo intentéis se mueren de risa
.
Esta limpieza ha supuesto el esfuerzo de pensar por nosotros mismos. De desarrollar nuestros criterios. Y ahora ya nos andamos en elegir actitudes de acuerdo con lo que pensamos y sentimos. Esto para mi es la libertad. Y me regodeo en esta libertad porque hubo un tiempo en que no la tuve. Esta sensación de libertad y de plenitud no pueden, de igual manera, disfrutarla los jóvenes, porque nunca carecieron de ella.

Segundo: Aprender cada día a conocer y usar un montón de cosas que nos están grandes. Es que son muchas. Muchísimas. Llenas de botones, de mandos, de signos, de palabras nuevas, que seguimos sin entender....

De configurar. De modificar... Las herramientas ya no son herramientas. El buzón de voz ya no es aquel agujero donde echábamos las cartas y que tenía una cabeza de león arriba....

Y venga. Y venga. Sin parar. Y cuando se estropea el teléfono y te lo cambian..... Vuelta a empezar. Porque este es sin manos. Y el mes que viene seguramente sin pies.

Tercero: Y esto es lo gordo. Aceptar las nuevas normas de vida.

Hemos pasado de decir a nuestro padres que la película era más larga y teníamos que retrasar doce minutos la llegada a casa, a estar contentos porque nuestra nieta de diecisiete años avisó que no venia a dormir a casa (Otras no avisan) ¡ Tela marinera!.....

Y todo esto lo estamos viviendo sin parpadear. Sin que se nos mueva un pelo de la cabeza.

¿Qué me decís? ¿Tenemos o no tenemos mérito?.

Cuando veáis a un amigo de toda la vida programando un video o configurando el buzón de voz, decidle." Tú si que vales, amigo. Eres un valiente"

No os quepa la menor duda que esta valentía la sacamos de aquella severidad y de aquella disciplina tan denostada incluso por mí.

¡Qué le vamos a hacer! Así es la vida. Todo lo malo tiene también sus ventajas, De sabios es encontrarlas.

1 comentario:

muxica dijo...

No es más que asumir los nuevos tiempos. Mi madre con noventa años programaba el video y no le ha quedado más que aceptar la forma en la que viven sus nietos, eso si, siempre le han mostrado un gran respeto, no como suele pasar ahora que no se valora a los ancianos, Ella era la mas mimada, lo primero en nuestras vidas.
Eres genial escribiendo, me encanta leerte aunque no siempre comente.
Un biquiño gallego