lunes, 13 de julio de 2009

Como a chinos

COMO A CHINOS

Nos engañan como a chinos. Por lo menos esto es lo que decíamos antes.Bien es verdad que, cuando yo era pequeña, la China no se había inventado todavía. Decíamos, a tontas y a locas "Naranjas de la China!. Otras veces:"Ese vive en Jauja" y cosas así que nada tenían que ver con la realidad.
Y, mire Vd. por donde, de pronto empiezan a llegar chinos a España, haciendo realidad que la China existe. Que no era una fantasía de nuestros tiempos de ignorancia. Y van y ponen sus tiendas y aprenden rápido a decirte, en español, cuanto vale ese raro artículo de decoración, que viste en el escaparate y que llamó poderosamente tu atención.
Y saben multiplicar por tres cuando quieres tres palos de fregona. Y en español. "A 1,60 por unidad.. 1,60 x 3… Un total de 6,80. En español.
No son tan tontos como decíamos. No se dejan engañar. Lo de "como a chinos" vamos a tener que suprimirlo de nuestro lenguaje coloquial.
Lo " de Jauja", tendremos que esperar para ver si viene algún jaujiano que demuestre que existe.
Yo lo de los chinos, no pienso decirlo más. Pero que nos están engañando como a... ¡Cuidado. Tate!, como a todos los que nos dejamos engañar.
Porque "el engaño" tiene dos partes bien definidas: Activa y pasiva.
La activa es la del que lleva su liebre. Lleva títere. (Dos expresiones a eliminar también) Porque nadie va por la calle con un lepórido bajo el brazo, ni nadie hace malabarismos en la calle.
Los activos, los engañadores, saben, mejor que nadie, que lo que están diciendo es mentira. Inventan cosas para dar fuerza a sus palabras y ocultan otras palabras y otros hechos que pueden poner de manifiesto que lo que dicen no es verdad.
El mentiroso, que así se le puede llamar también al engañador activo, tiene que ser muy hábil. Tiene que ser tajante en sus manifestaciones. No tiene que expresarse dubitativamente ni repetir la misma cosa tres veces seguidas y que suelen ser aprendidas de antemano, como única respuesta a todas las preguntas conflictivas.
Tiene que ser contundente en las respuestas a sus atacantes pasivos y demostrar seguridad en él mismo. Porque si esto no es así, se le puede ver el plumero.(A quitar de mi vocabulario)
Y en cuanto al pasivo, al elemento al que se intenta engañar, hay que definirlo también en dos partes: El tonto y el pillo.
Ser un tonto sabe todo el mundo lo que es. Quien más quien menos ha visto a un tonto en su vida. Para nosotros, los que tenemos muchos años, los jubilados, con más de uno nos hemos tropezado…
Se llaman también torpes, zotes, memos, pazguatos, necios, pavitontos, ceporros, simples, majaderos y un largo etcétera que no veo necesario prolongar.
Cuando se dice, por ejemplo: Tonto de capirote o tonto del culo, no son más que añadidos para darle más fuerza al adjetivo.
Los pillos tienen, a veces, un ramalazo de tontos. Se dejan también engañar, pero llevan su” con que”.
. Llevar el “conque” viene a ser “estar interesado en” y esto otro “Tener intención de”. Aquí entra también la liebre. Pero no voy a explicar otra vez lo de la liebre. Si alguno no lo entendió a la primera, que se apunte al grupo primero. Al de los tardos.
Queda claro entonces que, para ser del grupo activo (los engañadores) hay que ser muy hábil y mañoso, y en el de los pasivos (los engañados) no se necesitan condiciones especiales…
Ergo, el que, en tantas cosas de la vida, nos estén engañando como a……… españoles. Está cantado. Que quiere decir…
Lo dejo para otro día más despacio.
¡Y yo que quería hoy hablar de política!. Lo dejo también para otro día

Ysabel


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