jueves, 1 de noviembre de 2007

A MÍ, UN SILLÓN


Os voy a contar lo que me pasó esta última Navidad, que pronto hará un año.
. Yo me regalo cosas de vez en cuando, como todo el mundo. En Navidad y en mi cumpleaños siempre recibo regalos de la familia y amigos. Y un sillón es lo que me trajeron los Reyes en esta pasada Navidad.

.Por supuesto, Melchor, Gaspar y Baltasar. Don Juan Carlos y Doña Sofía nos felicitan las Pascuas a todos los españoles, que no es poco. Y pare Vd. de contar

..Lástima fuera que tuvieran que regalarnos algo, teniendo, como tienen, ocho nietos y el que a buen seguro vendrá de nuevo con un pan debajo del brazo. Un pan y una corona. Ahí es nada
.
Pero a lo mío. Yo tenía un sillón. Ese sillón nuestro que es el que siempre usamos. Todo el mundo tiene SU sillón. Los demás de la casa como si no existieran
.
Pues bien. Este sillón, sin que se le hayan roto los muelles (entre otras cosas porque no tiene) se ha quedado bajo. Muy bajo .No sé lo que le ha pasado. Yo antes me levantaba deprisa, sin esfuerzo, ágilmente. En fin como se levanta una de Su sillón. Y mire usted por donde, al sillón le ha dado por hacerse bajo, por encogerse

. Y ahí me tienes a mí, que tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para levantarme. Que necesito apoyarme en los brazos (en los míos) y decir:” A la una, a las dos y a las... ....¡Aupa
!.
A veces pienso que si no tuviera brazos (los míos) no podría levantarme.

Miro detenidamente al sillón, a mi sillón de toda la vida y, aparentemente, por fuera lo veo igual

. Más desgastadilla la tapicería pero de forma igual. Pero algo que no se ve ha debido pasarle. Se ha quedado mucho más bajo.

Los Reyes que están en todo (los Magos y los otros) me han traído un sillón blanco. Precioso. Con un taburete para apoyar las piernas haciendo juego
.
Pero ¡Oh sorpresa! Al lado, en una carterita, un mando
.
Yo de mandos con botones tengo la tira. A veces, encima de la mesa hay tres mandos y me organizo un trisque pedrisque que no me aclaro
.
Suena el teléfono y si no me doy prisa, por el contestador se me oye a mí decir que no estoy en casa. Y me estoy viendo que sí, que estoy en casa y corro a contestar, pero antes tengo que bajar el volumen de la tele y le doy al mando equivocado y cambia de canal , le doy al otro mando y cuando llego al teléfono han colgado, no han dejado mensaje y solamente se oye un pitido que confundo con el de la Cruz Roja y llamo a disculparme y me dicen que ellos no han llamado y aprovechan para felicitarme las Pascuas y preguntarme si me encuentro bien y... En una palabra. Los mandos no dejan aburrirte en casa .No te da tiempo.

Y con el nuevo sillón, más botones. Más alto. Más bajo. Te tumbas. Te destumbas.
.En el libro de instrucciones pone incorporarse, pero se refiere a destumbarse.

Te das la vuelta y….¡Te da masajes y calor!!.Por la espalda, por las piernas, por los glúteos. Por si alguien no sabe lo que son los glúteos, es lo que enseñaba Boris Izaguirre en Crónicas Marcianas y así evito decir culo que queda feo decir eso a mi edad..
Y en fin, que está muy bien. Que me gusta Pero, ¡qué queréis que os diga!, que miro al viejo y me da lástima. Que ya no ocupa el buen lugar que ocupaba... Éramos la misma cosa. Me esperaba al terminar de comer y nos echábamos una siestecilla tan a gusto. Nunca quiso ser más que yo. Se amoldaba como un guante.

¿Por qué te ha dado por encoger so tonto? ¿No estábamos a gusto el uno con el otro?

El nuevo es bonito, pero muy soberbio. Cuando me siento yo soy una mandá. Hace lo que él quiere. Yo quiero masaje en las piernas y el me pone la nuca echando chispas de calor. Si intento bajarle el calor empieza a mover mis glúteos, ya sabéis, a una velocidad que me caigo del sillón
.
Su misma apariencia me impone. Yo que por casa voy muy sencillita, cuando voy a sentarme en ese lujerío me encuentro una intrusa.

Me da la impresión que me perdona la vida y por eso no hace caso de los botones que yo toco y hace lo que le da la real gana.
Se ha hecho el amo del salón y por si éramos pocos, el viejo, retirado en un rincón triste y con morro.
A veces los Reyes no atinan. (Me refiero a los Magos)

¡Que por qué os cuento esto a estas alturas? Porque este nuevo sillón ha empezado ya a encoger como el viejo.
¿ Por qué fabricarán los muebles de esta forma? Ve tú a saber.

4 comentarios:

La Caseta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mª Gemma dijo...

Hola Ysabel, echaba de menos tus articulos, espero que estes bien.
Un abrazo

Nerim dijo...

Querida Ysabel, echaba en falta tus posts. Veo que este hace días que lo has escrito pero por h o por b no habia podido leerlo.
Tienes razón, es que ya no hacen las cosas como antes, a mi antes todo me iba bien y ya formaban hasta parte de mi de tanto usarlo, pero ahora, y cada vez más, como que ya no "se me acomodan como antes", sobre todo la cama y eso que el colchón es nuevecito que ya sabes que si tiene más de 10 años no sirve, si mi abuela levantara la cabeza.....

La Filistea dijo...

Ysabel, yo encontré tu blos y ando fascinada leyendote, me encanta la lucidez con la que escribís.

Un abrazote y con esto me hiciste recordar mi viejo sillón que ahora (con el reciclaje) se convirtió quizá hasta en una estampilla o qué se yo!