lunes, 7 de enero de 2008

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LA MADUREZ

La madurez es esa edad en la que has dejado atrás el mundo de las ilusiones y te enfrentas con el de la realidad.

Empieza en la juventud y acaba en esa tercera fase en la que te quitas responsabilidades y las cambias por achaques.

A mediados del siglo XX en el que yo, y muchos otros, éramos jóvenes, las costumbres eran... ¡Cómo diría yo! Otra cosa

. Para aclararnos. No se parecían en nada a las de ahora.

Estas eran como las de la niñez, pero con más años. Sabías que eras joven porque al restar el año en el que habías nacido del año en el que vivías. te daba un número que correspondía al de la juventud.

Permiso para viajar. Para comprar, para salir, para decidir... Aquí ` podría añadir una serie de verbos terminados en ar - er o ir. Habría terminado antes diciendo: Permiso para todo.

Esto referido a las relaciones familiares en las que, el sometimiento a la voluntad de los padres era absoluto.

Pero ya miramos a lo que nos rodeaba. Juzgamos a la sociedad en la que vivíamos, Implacable. Peor que los padres. Creo yo que sería un : Te fastidio porque yo también estoy fastidiado

.¿Que cómo definir esta actitud?. Tres palabras solamente " Estaba mal visto" Y a pasar por el aro.

Todos los que no se atenían a unos cánones establecidos de antemano, mayoritariamente absurdos, estaban " mal vistos" Y tenías que atenerte a las consecuencias.

Hoy no hay redil. Cada uno campa por donde quiere. Si antes era camino hoy es a campo través.

Ni la moda sujeta a la gente. La minifalda al lado de los " hasta los pies". Los pelos. El viajar con mochila, sin rumbo. El no volver a casa, el convivir con amigos, el salir del armario... ¿Qué os voy a contar que no sepáis, que no estéis viviendo?

¿Se parece en algo, esto de hoy en día, a lo de hace cincuenta años?

Y ahora viene la pregunta del millón:¿Qué es mejor?¿Quien vive o ha vivido más feliz?

Como hoy me he levantado con un ataque filosófico (me da a veces, sin yo buscarlo) pienso que no depende del entorno. Por lo menos no del todo. Depende de la forma en que tú encajes tus circunstancias

Y ya, en pleno ataque, con fiebre y todo, diré que, como elegir es renunciar. Que como siempre se añora lo que no se tiene, quizá y repito quizá, vosotros, los de ahora, penséis lo bueno que sería sentirte seguro, protegido, amparado por tus padres.¡No digamos nada si eres mujer! Tutelada siempre, primero el padre y de relevo el marido.

Necesariamente tengo que decir que en todas las épocas hay excepciones. Siempre hay vidas que no se acoplan a los usos y costumbres de su tiempo.

Y ¿ a donde nos llevan estas reflexiones?. A ningún sitio .La filosofía, a mi juicio, tiene eso, en general, no te lleva a ningún sitio. Te marea. Te confunde.

Pero realmente, estas reflexiones no las podemos llamar filosóficas. Es muy pretencioso de mi parte. Lo que sí podemos llamarles es " gramática parda".

Es esa gramática que tenemos los que hemos vivido muchos años. Todos los que conocimos aquellos años de privaciones y esfuerzos y que ahora contemplamos, con ojos sorprendidos, esta nueva forma de vivir.

Vosotros, los jóvenes de ahora, no podéis disfrutar de esta visión amplísima de los cambios vividos en estos últimos cincuenta años. Vosotros no podéis tener" gramática parda "porque no está a la venta.

No busquéis en ninguna tienda, No lo intentéis por Internet. Si alguno quisiera, que no creo que se de el caso, saber lo que es esto y lo busca en un diccionario, os remitirán a una cosa muy distinta.

No os molestéis. Esto es un privilegio que tenemos los que en los años cincuenta ya éramos jóvenes.

Esto es como los enchufes y todas esas cosas que se llaman "trifásicas". Que trabajan en tres fases. Pues eso. Que nosotros hemos sido afortunados de vivir en dos fases bien distintas. Pero no sé cómo tengo que decirlo. Solamente sé decir trifásico, que no es poco.

Disfrutad de vuestra juventud, de vuestra madurez, que ahora duran más que antes. Nosotros aquí. Comparando.

1 comentario:

CHC dijo...

Un ataque filosofico muy saludable, por cierto.

Yo creo que lo mejor de cualquier edad es aprender a vivir. He conocido jovenes que saben vivir y mayores, que siguen sufriendo por las mismas cosas como si nada hubiesen aprendido de la vida y sus vaivenes.